Enzina, Juan del

De Cancioneros Musicales Españoles
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FICHA DEL AUTOR

Nacimiento

1468. Respecto al lugar de nacimiento no hay unanimidad, se han dado como pueblos posibles Fermoselle (Zamora), La Encina (Salamanca) o la propia ciudad de Salamanca.

Fallecimiento

1529 en León.

Nombre de referencia

Enzina, Juan del

Otros nombres

  • Juan dell Enzina,
  • Juan del Encina,
  • Juan de la Encina
  • Juan de Fermoselle

Maestros

Observación general

Literato además de músico, es considerado el padre del teatro español.

Nacionalidad de origen

Española

Justificación

Catálogo de sus obras

Numero de composiciones (del autor)

Referencias

Observación 1



RELACIÓN DE OBRAS


Nombre
Colectiva

Su obra musical conocida se encuentra en el Cancionero Musical de Palacio, en el de Segovia, el de Upsala, el de Barcelona, el de Elvas, en el Frottole de la Biblioteca Marucelliana, en un manuscrito florentino y en la Defensa de la Música moderna de João IV de Portugal.

Individual
A quien devo yo llamar
A tal pérdida tan triste
Amor con fortuna
Antonilla es desposada
Ay triste, que vengo
Ay triste que vengo
Caldero y llave, madona
Congoxa más que cruel
¡Cucú, cucú, cucucú!
Daca, bailemos, Carillo
Despierta, despierta tus fuerças, Pegaso - PENDIENTE -
Decidme, pues sospirastes
El que rige y el regido
El que tal señora tiene
Es la causa bien amar
Fata la parte
Gasajemonos de huzia
Gran gasajo siento yo
Hoy comamos y bebamos
Levanta, Pascual, levanta
Los sospiros no sosiegan
Mas quiero morir por veros
Mas vale trocar
Mi libertad en sosiego
Mortal tristura me dieron
Ninguno çierre las puertas
No quiero que me consienta - PENDIENTE -
No quiero tener querer
No se puede llamar fe
No tienen vado mis males
Nuevas te traigo, Carillo
¡O Reyes magos benditos!
O castillo de Montanges
Paguen mis ojos, pues vieron
Para verme con ventura
Partir, corazón, partir
Partístesos, mis amores
Pedro, y bien te quiero
Pelayo, tan buen esfuerço
Pésame de vos, el Conde
Por muy dichoso se tenga
Por unos puertos arriba
Pues amas, triste amador
Pues no te duele mi muerte
Pues que jamás olvidaros
Pues que mi triste penar
Pues que tú, Reina del cielo
Pues que ya nunca nos veis
Quedate, Carillo, adiós
¿Qu'es de ti desconsolado?
Quien te traxo, cavallero
Razón, que fuerça no quiere
Remediad, señora mía I
Remediad, señora mía II
Revelose mi cuidado
Romerico, tú que vienes
Señora de hermosura
Serviros i bien amaros
Si abrá en este baldrés
Si amor pone las escalas
Soy contento i vos servida
Tan buen ganadico
Todos los bienes del mundo
Triste España sin ventura
Una amiga tengo hermano
Una sañosa porfía
Vuestros amores he, señora
Ya cerradas son las puertas
Ya no quiero ser vaquero
Ya no quiero tener fe
Ya soy desposado
Ya no spero qu'en mi vida
Yo me staba reposando


BIOGRAFIA

Entre las diversas grafías que de este autor se ven y leen, hemos utilizado la que figura en el título por ser la que aparece en el facsímil del «Cancionero de las obras de Juan del Enzina» editado por la Real Academia Española de la Lengua, edición que refunde los dos únicos ejemplares conocidos, el de la Biblioteca Nacional y el del Monasterio del Escorial, ambos incompletos pero complementarios, lo que nos permite conocer la totalidad de este documento.

Con casi total seguridad nació en 1468, con el nombre de Juan de Fermoselle. Sobre el lugar de su nacimiento algunos autores se inclinan por el apellido original, Fermoselle, pueblo situado a unos 60 Km al suroeste de la ciudad de Zamora, junto a la frontera con Portugal. Otros autores se inclinan por pueblos cuyo nombre incluya su adoptado apellido, como la Encina, pueblo salmantino situado a unos 100Km al suroeste de Salamanca, próximo a la frontera con Portugal y junto al linde con la comarca cacereña de las Hurdes. También hay autores que afirman nació en Salamanca.

Algunos estudios afirman que era de origen humilde, hijo de zapatero, otros sin embargo opinan que era de familia acomodada, seguramente de comerciantes, lo que es más congruente con la carrera de Juan y la de sus hermanos, Diego catedrático de música en Salamanca, Antonio procurador y Miguel capellán en la Catedral de la misma ciudad; tantos hijos tan bien colocados por un zapatero no parece normal en esa época.

Estudió el bachillerato en leyes siendo discípulo de Nebrija, pero el hecho de ingresar en el Coro de la Catedral por su excelente voz y la proximidad con su hermano Diego, hace pensar que tuvo que tener formación musical. Recibió las órdenes menores y en 1490 era capellán.

En 1492 se traslada a Alba de Tormes como maestro de capilla en la casa de don Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba. Ese mismo año se realiza la representación de dos Églogas que son consideradas el origen del teatro profano español.

Entre 1493 y 1496, Juan del Enzina estrena para el duque 8 Églogas, tanto sacras como profanas.

En 1496 se publica la primera edición de su cancionero que contiene, entre otras obras, 60 poemas para ser cantados, principalmente villancicos y romances. Además incluía el Arte de poesía castellana, el primer tratado español sobre versificación publicado en lengua vernácula, así como su traducción de las Bucólicas de Virgilio.

En 1497 se representa «El triunfo del Amor», ante el Príncipe Don Juan, heredero de las coronas de España, que fallece ese mismo año en Salamanca, hecho que lleva a Juan del Encina a escribir la «Tragedia trovada a la dolorosa muerte del Príncipe Don Juan» y a componer el conocido «Triste España sin ventura». No ajeno a este dolor estaba, en sus propias palabras incluidas en la Tragedia, que el fallecimiento hubiese ocurrido «agora que quiso por suyo tomarme».

En 1498 intenta conseguir la plaza de cantor en la Catedral de Salamanca que pierde ante Lucas Fernández, estrena una Égloga y marcha a Roma.

En Roma, Juan del Enzina cuenta con el aprecio y protección de los Papas Alejandro VI (el Papa Borgia), Julio II (el Papa guerrero) y León X (el Papa Medici), de los que obtiene, respectivamente, beneficios de la diócesis de Salamanca, la arquidiócesis de Málaga y el Priorato Mayor de la Catedral de León.

Además, consta documentalmente que frente a ciertos problemas con el cabildo de Málaga, obtuvo de León X bula «sobre la diligencia de su ausencia, para que estando fuera de su iglesia, en corte de Roma, por suya propia causa o ajena, no pudiese ser privado, molestado ni perturbado, no obstante la institución, erección o estatutos de la dicha iglesia».

En 1513 presenta la Égloga de Plácida y Victoriano, su última obra poética, en la casa del Cardenal de España ante el Papa. También existe constancia documental de los altos representantes eclesiásticos que disfrutaron de dicha representación en un ambiente poco edificante.

En 1519 se ordena sacerdote y el Papa le otorga plaza en la Catedral de León. Ese mismo año peregrina a Tierra Santa, recogiendo su experiencia en un libro de viajes.

En 1523, tras la muerte de León X, ocupa su plaza en León donde permanece hasta su muerte en 1529. En 1534 se trasladan sus restos a Salamanca donde es enterrado bajo el coro de la Catedral.

Clemente Terni le define como «Cantore per natura e per scuola, compositore, poeta e dramaturgo, Encina non é solamente, come si suol diré e scrivere, il padre del teatro spagnolo, ma anche uno dei cardiní della música rinascimentale, specialmente se si inquadra nella storia delle forme musicali».

Su Cancionero es el primer libro español de este tipo de un solo autor. Sólo recoge texto, pero no se puede obviar la presencia de la música porque no se encuentren pentagramas, está en sus villancicos, género del que se considera maestro, en sus romances y en sus Églogas, ya que la música y la danza eran usadas en su representación. Rafael Mitjana afirma que en las Églogas la música juega un papel tan importante que «algunas de ellas pueden considerarse como verdaderas zarzuelas u óperas cómicas».

Si bien no se visualiza la música en su propio Cancionero, encontramos en otros muestra de su genio, así en el Cancionero Musical de Palacio se conservan 63 obras, mereciendo una atención inusitada (un 14% de sus 458 obras) entre otros grandes autores como Millán, Pedro de Escobar, Francisco de la Torre, Francisco de Peñalosa, Juan de Anchieta, Juan de Urrede, Juan de Triana, Josquin Des Pres, Juan de Cornago, y otros muchos menos afamados.

También conocemos su música por el Cancionero de Segovia, el de Upsala, el de Barcelona, el de Elvas, en el Frottole de la Biblioteca Marucelliana, en un manuscrito florentino y la Defensa de la Música moderna de João IV de Portugal.



HECHOS HISTÓRICOS

Si desea ver una relación de hechos históricos de la época, pinche en el siglo correspondiente.


MARCO MUSICAL



MARCO LITERARIO



MISCELÁNEA



BIBLIOGRAFÍA



ENLACES