Cabezón, Antonio de

De Cancioneros Musicales Españoles
Saltar a: navegación, buscar



FICHA DEL AUTOR

Nacimiento

1509 ó 1510 en Castrillo de Matajudíos (Burgos) (En 2014 cambia el nombre del pueblo a Castrillo Mota de Judíos)

Fallecimiento

26 de marzo de 1566 en Madrid

Nombre de referencia

Cabezón, Antonio de

Otros nombres

Maestros

Algunos autores suponen que recibió formación de García de Baeza

Observación general

Nacionalidad de origen

Justificación

Catálogo de sus obras

Numero de composiciones (del autor)

Referencias

Observación 1



RELACIÓN DE OBRAS



Nombre
Colectiva

Su obra se encuentra publicada en 1557 en el "Libro de cifra nueva para tecla, arpa y vihuela, ..." de Luis Venegas de Henestrosa (34 obras) y en 1570 en "Obras de música para tecla, arpa y vihuela de Antonio de Cabeçon, ..." editado por su hijo Hernando (121 obras)

Individual
PENDIENTE


BIOGRAFIA

«Antonio de Cabezón autor deste libro, de cuya fama, aun queda lleno el mundo, y no se perderá jamas entre los que preciaren la música fue natural de la montaña y ciego desde muy niño». Así lo escribe Hernando de Cabezón, su hijo, en el «Proemio al lector en honor de la música» del libro Obras de música para tecla, arpa y vihuela.

Nació entre el 26 de marzo de 1509 y el 25 de marzo de 1510, según se deduce de la edad y fecha de fallecimiento que figuran en su epitafio. En la localidad burgalesa de Castrillo de Matajudíos (desde junio de 2015 pasa a denominarse Castrillo Mota de Judíos), a unos 6 km. de Castrojeriz (Burgos), según nos informa Hernando, su hijo, en su propio testamento, ordenando se haga una capellanía en esta localidad, que es donde nació su señor padre.

Algunos autores suponen que su ceguera predeterminó su futuro como tañedor, pero lo cierto es que su hermano Juan, que no era invidente, fue también organista, lo que hace pensar que quizás tuviese más que ver con cierta disposición o facilidad familiar.

Antonio de Cabezón estuvo en Palencia, según se lee en el libro Miscelánea o silva de casos curiosos de Luis Zapata publicado en 1592: «Vivía antes que con el rey con un obispo de Palencia…». Parece más posible que fuese con el vicario general, que sustituía al obispo en su ausencia, y que por aquella época era Esteban Martínez de Cabezón, que se presume era familia de Antonio.

En esa época (entre los 10 y 15 años del muchacho), importante en su formación musical sin duda, se supone que pudo recibir enseñanzas de García de Baeza, organista de la catedral de León, que es nombrado en 1520 de la catedral de Palencia, autor de un libro de misas y otro de órgano que no se conservan, muy considerado en su época como gran tañedor.

En 1526, a la edad de 16 años, entra al servicio de la emperatriz Isabel, recién desposada con Carlos I. A la muerte de la reina pasa al servicio de Carlos I, llegando a ser su músico de cámara, cargo que también tendría con Felipe II, del que fue preceptor musical.

A través de las capillas musicales de Carlos I, Cabezón estuvo en contacto con la obra de Cristóbal de Morales, Nicolas Gombert, Josquin des Prez, Juan García Basurto, Pedro de Pastrana, Bartolomé Escobedo, Thomas Crecquillon, Agrícola, Mouton y Clemens non Papa. También sirvió a las infantas María y Juana en Arévalo, donde coincidió con los Mateo Flecha, el Viejo y el Joven, y Francisco Soto.

Desde 1548 está al servicio exclusivo de Felipe II, coincidiendo con músicos relevantes como Juan de Cabezón (su hermano), Luys de Narváez o Miguel de Fuenllana. Acompañó a Felipe por Alemania, Austria, Italia, los Países Bajos e Inglaterra. Algunos autores creen que, como consecuencia de su estancia en Inglaterra, pueden apreciarse influencias de Cabezón en autores como Thomas Tallis o William Byrd.

De estas andaduras deja constancia el cronista Juan Cristóbal Calvete en su Encomium: «Ante ti, Antonio, el río resplandeciente detiene sus aguas. Así lo hicieron el Po, el Ister Danubio, el Rhin de dos brazos, el caudaloso Escalda y el azulado Mosa. Esto hizo el Támesis que, además, vio danzar a las Nereidas entre las ondas del mar a tu dulce música».

Dos anécdotas que revelan el aprecio que le tuvo Felipe II: el mantener en su cámara un retrato de Cabezón pintado por Alonso Sánchez Coello, retrato que debió perderse en el incendio de 1734 del madrileño Alcázar Real, y el epitafio que mandó poner en la tumba del músico en San Francisco el Grande.

En 1538 casó con la abulense Luysa Núñez, pasando temporadas en la casa de su esposa en Ávila, que se encontraba próxima a la iglesia de san Juan Bautista, donde recibieron bautismo santa Teresa de Jesús (amiga de su esposa) y Tomás Luis de Victoria. Algunos autores mantienen que Victoria conoció, escuchó e incluso pudo tener la ocasión de recibir lecciones de Cabezón.

Dos son las fuentes principales para conocer su obra: el Libro de cifra nueva para tecla, arpa y vihuela, de Luis Venegas de Henestrosa, y Obras de música para tecla, arpa y vihuela, publicado por el hijo de Cabezón, Hernando.

El Libro de cifra nueva para tecla, arpa y vihuela, en el qual se enseña brevemente cantar canto llano, y canto de órgano, y algunos avisos para contrapunto (Alcalá, 1557), de Luis Venegas de Henestrosa, incluye 34 obras de Cabezón junto con piezas de otros organistas españoles. No aparece el apellido, solo su nombre, Antonio: «¿para qué seguir?, cuando su fama llena los mundos».

La segunda, Obras de música para tecla, arpa y vihuela de Antonio de Cabeçon, Músico de la cámara y capilla del Rey Don Philippe nuestro Señor (Madrid, 1570), publicada por el hijo de Cabezón, Hernando, contiene solo obras de su padre. Aparecen en su índice 121 referencias a obras, algunas de las cuales son múltiples, de ahí que se puedan ver distintas lecturas que hacen oscilar el número de obras de las indicadas 121 hasta 242.

En su obra encontramos duos, kyries, pangelinguas, versos, fabordones, himnos, motetes, glosas, diferencias, y por supuesto los tientos para órgano, género que es considerado como el más importante de su obra. Como es habitual en su época, encontramos en su obra referencias a otros autores reconocidos, como Josquin des Prez, Crecquillon, Hernando de Cabezón, Philippe Verdeloth, Nicolas Gombert, Jacobus Clemens non papa, Adrian Villart, Juan de Cabezón, Iaqueth de Berchem o Juan de Urreda.

Para entender mejor la trascendencia de la figura de Cabezón, es conveniente recordar, aunque sea de forma somera, la evolución técnica de la organería, con sus avances y, a la vez, con sus limitaciones. Al nacer Cabezón ya se había consolidado la separación de registros entre los Principales, con la incorporación de Flautas, Lengüetería y Adornos; es lo que algunos han denominado «órganos renacentistas primitivos», que significan el inicio de la riqueza tímbrica que caracteriza al órgano que hoy conocemos. También de esa época son el regal, regalejo o realejo y el claviórgano.

Durante su vida, el órgano renacentista se consolidó, en ese camino de enriquecimiento tímbrico, con cornetas, orlos y dulzainas. Sí conviene recordar que la registración partida, tan característica y propia del órgano español, nace inmediatamente después de la muerte de Cabezón, y, algo más tarde, las regalías en fachada.

Los géneros más importantes de la obra de Cabezón, o al menos de las que nos han llegado, son las glosas, diferencias y tientos, destacando por su relevancia estos últimos.

El tiento es una obra polifónica, es decir, a varias voces, de carácter imitativo, al ir pasando el tema principal por las distintas voces. Cada voz es en sí misma una melodía, con la dificultad añadida de que en todo momento la conjunción de todas las melodías debe dar un resultado armónico de acuerdo con las normas y estéticas de la época, de forma que la armonización de la obra es, como algunos la han caracterizado, horizontal, en contraposición a la vertical, en la que se busca en cada instante el acorde que cumpla las expectativas del compositor, con independencia de la línea, melódica o no, de cada voz. Si se medita, la horizontal puede ser una técnica más primitiva, pero no más fácil.

Como se ha indicado, cada voz es responsable de mantener el tema base presente en distintos momentos de la obra, ya que el mismo pasa de una voz a otra, con distinta velocidad, tesitura e incluso presencia. Esta característica nos recuerda algunas de las técnicas usadas por Bach que le granjearon la fama de genio. Además, en muchos casos los tientos son obras de alta dificultad técnica en su ejecución, que requieren del músico un gran virtuosismo. Para nosotros, detenernos en el tiento es obligado por tener una característica fundamental, es un género genuinamente ibérico.

Cabezón y su obra son considerados como una de las cumbres de la música en general y del siglo XVI en particular. El musicólogo Willi Apel, tras afirmar que Cabezón es el Juan Sebastián Bach español, dice de sus obras que «demuestran una grandeza de concepción y una lógica constructiva que las sitúa muy por encima de todas las obras creadas en el campo de la música instrumental hasta el tiempo de Frescobaldi (siglo XVII)», y muchos son los entendidos que le consideran el principal compositor para tecla de la Europa renacentista y, sin duda, es la primera gran figura de la tradición organística española, que algunos, no es nuestra opinión, acotan a los siglos XVI y XVII.

Fallece Antonio de Cabezón el 26 de marzo de 1566, siendo enterrado en San Francisco el Grande de Madrid, bajo el epitafio colocado por orden real que decía:

En este sepulcro descansa aquel privilegiado Antonio, que fue el primero y el más glorioso de los organistas de su tiempo. Su apellido, Cabezón, ¿para qué seguir?, cuando su fama llena los mundos y su alma mora en los cielos. Murió, ¡ay!, llorándole toda la Corte del Rey Felipe, por haber perdido tan rara joya. Falleció a la edad de 56 años. Día 26 de marzo de 1566.



HECHOS HISTÓRICOS

Si desea ver una relación de hechos históricos de la época, pinche en el siglo correspondiente.


MARCO MUSICAL






MARCO LITERARIO



MISCELÁNEA



BIBLIOGRAFÍA


  • Libro 1
  • Libro 2
  • Libro ....
  • Libro n


ENLACES


  • Enlace 1
  • Enlace 2
  • Enlace ....
  • Enlace n